He oído varias veces que Bruce Springsteen está sobrevalorado, que es bueno pero no un fuera de serie. A esa gente, les digo: el jueves 17 de Mayo del 2012, las 56.000 personas que estaban en el Estadi Olímpic Lluís Companys, vivieron algo histórico. Y después de cuatro años de espera, después de pensar que jamás podría decirlo, después de años con esa llamita de esperanza, por fin puedo decir que yo era una de esas personas.
Podría decir miles de razones por las cuales el concierto del jueves fue histórico. Una de ellas podría ser la rabia mal contenida con la que Bruce desgarraba canción a canción. Otra podría ser las joyas que sacó del cajón y que hicieron enloquecer al estadio completo, como esa Prove it all night con esa intro de 1978, que no había vuelto a tocar desde 1980 en América; o esa Hungry Heart que él prácticamente no cantó, sino que el público cantó. Como los botes que Bruce pegaba yendo de un lado a otro del escenario, pletórico, rabioso, crítico, sin medias tintas. Podría ser la energía que emanaba con sus 62 años, que se contagiaba a todos sus músicos y a todos nosotros, que nos animaba a no dejar de saltar ni gritar hasta desgañitarnos durante más de tres horas. Podrían ser todos los guiños a los catalanes, con frases tanto graciosas como comprometidas con el movimiento 15M y los indignados, y "la gent que lluita a Catalunya".
Podría deciros muchas cosas más, pero simplemente os diré desde que Bruce gritó "Hola Barcelona, hola Catalunya!!" hasta que el concierto se cerró, más de tres horas después, con un "us estimem!"; lo que vivimos el jueves, no se ve todos los días ni en todos los conciertos, ni mucho menos. Y no se ve a un Bruce tan pletórico, amando y dejándose amar, cantando para los que estábamos allí y para los que ya no están. Porque como bien dijo él, "si vosaltres sou aquí, i nosaltres som aquí, ells també son aquí".
No puedo hacer una crónica del concierto de mi vida. Lo que sí puedo deciros es que cuando me llegue la hora, y me arrepienta de las cosas que no hice, pensaré en el concierto del Jueves. Y moriré feliz, sabiendo que esa noche fue, sin duda, la mejor de mi vida.








(el cabrón del segurata que no me dejaba hacer fotos, pero a la que dejaba de vigilarme sacaba la cámara XD)



Adéu, Bruce, i que sàpigues que t'esperem a Barcelona.
depresión post-springsteen
sad
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agotada pero feliz!